UNA MIRADA SOCIAL AL ABANDONO ESCOLAR PREMATURO (AEP)

Berta Viader, Técnica de formación Programa Zing; y Clara Vicente, Project Manager Programa Zing

Con la reciente publicación de los resultados españoles del informe PISA para 2022, en la que se evidenciaron desigualdades regionales e hicieron saltar las alarmas en ciertas comunidades, se ha puesto sobre la mesa el debate público sobre la calidad de la educación en nuestra sociedad y los factores múltiples que intervienen (políticas educativas, financiación per cápita, ratio de alumnos por clase, etc.). En este artículo queremos centrarnos en una de estas problemáticas, el Abandono Escolar Prematuro (AEP), y para ello hemos analizado los datos más recientes a nivel europeo y español, sus causas, consecuencias y recomendaciones sobre cómo incidir en su reducción.

¿De qué estamos hablando cuando hablamos de AEP en España?

La tasa de AEP es el porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que, aunque haya finalizado la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) no continúa sus estudios postobligatorios, ya sea formación reglada como bachillerato, grado básico o medio o cualquier formación no reglada, sobre el total de jóvenes de su edad.

El AEP se produce en distintos momentos y engloba diversas casuísticas: puede suceder durante la ESO (se considera fracaso escolar y el/la joven no obtiene la titulación mínima), en la transición a la educación postobligatoria (no continúa estudiando) y durante la etapa postobligatoria (inicia estudios superiores, pero no los finaliza) (Curran y Montes, 2022).

Actualmente, en España, el porcentaje de AEP ha bajado diez puntos en una década, pasando del 23,6% en 2013 al 13,9% en 2022, lo cual refleja los esfuerzos de la comunidad educativa por reducir esta cifra. Sin embargo, los datos continúan siendo preocupantes y se encuentran muy por encima de la media europea: según los datos del INE, en 2022 España presentaba un índice de AEP de más de cuatro puntos por encima de la media europea, situada en 9,6%, siendo el segundo país europeo, tras Rumanía, con más proporción de AEP. Si nos fijamos en los datos de Cataluña en particular, observamos una tasa aún mayor, un alarmante 16,9%.

Para establecer un marco de referencia en relación con la tasa de AEP esperada, es importante referirse a las recomendaciones de la Comisión Europea, que en 2010 fijó un objetivo de reducción del AEP en España por debajo del 15% para el 2020 y del 9% para el 2030 (objetivo para toda la UE). Si bien se habría llegado al primer objetivo, aunque tarde, hay mucho trabajo que hacer para lograr disminuir la media hasta el objetivo final establecido.

 

Fuente e imagen: Sistema Estatal de Indicadores de la Educación 2023. Ministerio de Educación y Formación Profesional.
Fuente e imagen: Sistema Estatal de Indicadores de la Educación 2023. Ministerio de Educación y Formación Profesional. Disponible en: https://www.libreria.educacion.gob.es/libro/sistema-estatal-de-indicadores-de-la-educacion-2023_182384/

 

¿Cuáles son las causas del AEP?

Para poder profundizar en las causas del AEP, es necesario mirar más allá del mérito o capacidades individuales de los y las jóvenes y analizar la problemática desde una mirada social en la que se deben contemplar factores estructurales como la renta per cápita, género, nacionalidad, origen, lugar de residencia, estructura familiar, nivel formativo parental, vinculación con el centro educativo, necesidades especiales, etc. El AEP es, indudablemente, una problemática multicausal (Tarabini, 2019).

No obstante, hay un dato que parece especialmente relevante: la relación entre los recursos económicos familiares y la tasa de AEP. Un estudio reciente sobre el AEP en Cataluña halló que las personas que conviven en un entorno con más recursos económicos abandonan por debajo del 1%, mientras que las que se encuentran en situación de más precariedad económica lo hacen en casi un 20% (Curran y Montes, 2022). Los datos, presentados en el siguiente gráfico, muestran una clara tendencia disminuyente del AEP a medida que aumentan las rentas per cápita de los hogares.

 

Fuente e imagen gráfico: Fundació Bofill (2022). “Infografia: L'abandonament escolar prematur a Catalunya, en dades”.
Fuente e imagen gráfico: Fundació Bofill (2022). “Infografia: L’abandonament escolar prematur a Catalunya, en dades”. Disponible en: https://fundaciobofill.cat/blog/infografia-abandonament-escolar-prematur-catalunya-dades

 

Asimismo, los datos recogidos en estos últimos años por el Programa ZING (Fundación Nous Cims), un programa de empleabilidad dirigido a jóvenes en situación de vulnerabilidad socioeconómica con más de diez años de recorrido y casi 1400 beneficiarios en este curso 2023/2024, corroboran la diversidad de casuísticas del abandono escolar, pero muestran cómo hay algunos motivos recurrentes, como la necesidad de incorporarse al mercado laboral, las dificultades económicas familiares y la salud mental.

Así pues, se ve claramente que el AEP no afecta a todo el alumnado por igual y no es un fenómeno generalizado, sino que se sitúa principalmente en el colectivo de jóvenes con mayor vulnerabilidad económica y social. Por lo tanto, hay que entender el AEP como un fenómeno estrechamente vinculado con las desigualdades sociales y estructurales y abordarlo como tal.

En consecuencia, es importante tener en cuenta las condiciones de educabilidad (López y Tedesco, 2002), un término usado en la investigación académica del ámbito educativo para explicar todas aquellas condiciones sociales, escolares y familiares básicas con las que un joven debe contar para poder hacer un buen uso de los recursos educativos. Bajo esta premisa, un joven debe tener unas condiciones mínimas que le garanticen suficiente estabilidad como para poder dedicarse a su formación académica, por lo que cuando estas condiciones no están aseguradas, aumenta el riesgo de abandonar prematuramente.

¿Cuáles son las consecuencias del AEP?

No incidir en el AEP tiene consecuencias tanto a nivel individual, así como comunitario como sociedad. Abandonar los estudios tiene impacto en el desarrollo individual entendido como las habilidades sociales, la resolución de conflictos o la capacidad de pensamiento crítico, ya que permanecer en el sistema educativo no solamente garantiza unos conocimientos técnicos, sino también la adquisición de unas competencias transversales que incrementan las capacidades para desenvolvernos como individuos a lo largo de nuestra vida.

Asimismo, el AEP incide directamente en las oportunidades laborales futuras: los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), mostrados en el siguiente gráfico, reflejan que las personas que abandonan prematuramente el sistema educativo (nivel 0-2 y 3-4) tienen una mayor tasa de paro.

 

Fuente: Instituto Nacional de Estadística - Indicadores de Calidad de Vida - Dimensión 2. Trabajo - 2.1. Cantidad
Fuente: Instituto Nacional de Estadística – Indicadores de Calidad de Vida – Dimensión 2. Trabajo – 2.1. Cantidad https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259944042054&p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout¶m1=PYSDetalleFichaIndicador¶m3=1259937499084

 

Tal y como hemos mencionado anteriormente, el AEP es un fenómeno estrechamente vinculado con las desigualdades socioeconómicas, por lo que no incidir en el AEP perpetúa las desigualdades en la población con rentas per cápita más bajas.

¿Cómo podemos incidir en el AEP?

Incidir en el AEP implica necesariamente trabajar para reducir las desigualdades sociales que condicionan la continuidad educativa de los y las jóvenes en situación de mayor vulnerabilidad. Para ello habría que intervenir en numerosos aspectos estructurales, pero desde el Programa ZING apostamos por tres principales vías para incidir en el AEP en los y las jóvenes con mayor vulnerabilidad económica:

  • Orientación precoz: trabajar en la orientación profesional de manera precoz e individualizada durante la escolarización obligatoria, focalizando esfuerzos en que los y las jóvenes encuentren una vía profesional alineada con sus intereses y capacidades y la motivación necesaria para continuar su camino formativo.
  • Becas económicas no meritocráticas: becas flexibles diseñadas para compensar la falta de recursos económicos de aquellos hogares con menores ingresos. Estas becas deben garantizar tanto el acceso como la continuidad en los estudios.
  • Acompañamiento individualizado: garantizar que los y las jóvenes tengan un acompañamiento durante la etapa formativa obligatoria y postobligatoria permite anticipar ciertas situaciones que pueden incidir en el abandono (desvinculación con el centro escolar, dificultades académicas, falta de referentes positivos, gestión de las expectativas, etc.).

Por último, queremos destacar que para poder conocer mejor cómo afecta el AEP en los y las jóvenes es muy importante poder obtener datos particulares sobre su realidad social y educativa y sobre su bienestar subjetivo para poder realizar análisis longitudinales sobre cómo impactan estos factores en su desarrollo educativo. Para ello, en ZING Programme hemos empezado un estudio de investigación que nos permitirá identificar patrones vinculados al AEP de los y las jóvenes del programa y, a futuro, diseñar acciones que nos ayuden a mitigar sus efectos.

 

Bibliografía:

Ministerio De Educación, Formación Profesional Y Deportes (2023): Pisa 2022. Programa Para La Evaluación Internacional De Los Estudiantes. Informe Español. Madrid, INEE.

Instituto Nacional de Estadística (INE) (2024). Encuesta de Población Activa.

Curran, M. y Montes, A. (2022). L’abandonament escolar prematur a Catalunya. Radiografia de la situació actual. Fundació Bofill.

García Gracia, M., A. Sánchez-Gelabert (2021). El abandono educativo temprano refleja las desigualdades sociales. El Observatorio Social de la Fundación “La Caixa”.

Tarabini, A. (2019). The Conditions for School Success. Examining Educational Exclusion and Dropping Out. Palgrave Macmillan.

Lopez y Tedesco (2002). Las condiciones de educabilidad de los niños y adolescentes de América Latina. Buenos Aires: Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación.