«Profe, hoy no vengo porque estoy haciendo parloteo [vigilancia en el barrio], pero prefiero estar aquí a coger un arma. Nos vemos en la próxima clase». J.J. es un adolescente de 14 años que vive en Medellín (Colombia). Lo ha reclutado una banda armada, pero de vez en cuando se escapa para participar en «Circonpaz», un proyecto desarrollado por la Corporación Educativa Combos con el impulso de Nous Cims. A partir de estrategias artísticas y psicosociales, los niños, niñas y adolescentes pueden conocer sus derechos e identificar los riesgos a los que están expuestos.

Medellín es la segunda ciudad más importante de Colombia. Con 2,5 millones de habitantes, la conflictividad armada que se vive afecta tanto a las personas que participan de la guerra, como las que son ajenas a las confrontaciones, en especial los niños o los adolescentes. La mayor parte de los niños y niñas se muestran afectados emocionalmente por la violencia que viven en su entorno. Su estado de ánimo es irritable y pasivo. Sienten desánimo y desmotivación por las actividades escolares, y además muchos son víctimas de maltrato.

Así, los riesgos a los que los menores viven expuestos a Medellín son realmente graves: desde el reclutamiento en grupos armados, pasando por la explotación sexual y laboral, el maltrato y negligencias, e incluso abandono, que deja a los niños desescolarizados y viviendo en la calle.

Una metodología innovadora

Precisamente, sobre el terreno, Combos trabaja en la prevención de riesgos y la promoción de los derechos de los niños y niñas. Junto a Nous Cims ha diseñado «Circonpaz», un proyecto innovador en Colombia con impacto en niños y jóvenes de 7 a 17 años basado en dos estrategias.

Por un lado, la animación sociocultural, que trabaja habilidades sociales básicas como la protección y el autocuidado o la negación no violenta de los conflictos a partir de actividades artísticas como el circo, la batucada, la música, la capoeira, la literatura o las artes plásticas. Por la otra, el acompañamiento psicosocial, con un equipo que lleva a cabo las gestiones necesarias para que los menores puedan acceder a servicios que les garanticen sus derechos fundamentales como niños y niñas.

Vivir una pandemia como niño en Medellín

La emergencia sanitaria por la pandemia del Covidi-19, en marzo de 2020, hizo que «Circonpaz» tuviera que reestructurar su metodología de acompañamiento a los grupos de niñas, niñas, adolescentes y familias.

El equipo de Combos tuvo que actuar rápido. Se previeron las diferentes situaciones familiares que podrían afectar a los niños durante la cuarentena, establecida en todo el país. El equipo de trabajo desarrolló una serie de actividades psicosociales, pedagógicas y metodológicas telefónicas y virtuales. De hecho, el confinamiento, que provocó la desescolarización y la convivencia permanente de todos los integrantes de las familias, ha agudizado las violencias de género contra las mujeres y contra los niños en Medellín.

De los 74 grupos familiares que Combos acompañaba en este proyecto, sólo 58% contaba con posibilidades de conectividad con teléfono. Aun así, hasta 107 niños, niñas y adolescentes se acompañaron vía WhatsApp con comunicación constante y propuestas de actividades en remoto. El resto recibía llamadas telefónicas semanales.

En concreto, gracias a estas llamadas exploratorias, el equipo de Combos valoraba posibles riesgos y vulneraciones de los derechos de los niños durante la cuarentena y se acompañó emocionalmente a las personas de la familia que necesitaban apoyo. Además de los problemas de salud por el coronavirus, se ha añadido el paro, los espacios habitacionales poco dignos donde las familias permanecían confinadas, la privación de alimentos básicos y nutricionales o la falta de recursos tecnológicos.

Ayuda de emergencia de la la Fundación Nous Cims

A partir de detectar estas carencias, además de la acción psicosocial y el acompañamiento, «Circonpaz» también ha podido dotar de ayuda humanitaria a las familias más vulnerables durante la pandemia gracias a las ayudas de emergencia de Nous Cims: conectividad con recargas de datos para los teléfonos móviles para seguir apoyando a los más pequeños, se ha favorecido la atención médica y se ha ofrecido apoyo económico para pagar alquileres y se han repartido hasta 360 paquetes de alimentos básicos.